Martín Menem: “Villarruel no tiene la agenda de la gente que la votó; Milei sí”

Portador de un apellido de peso en la política nacional, Martín Menem recién pisó ese terreno hace cinco años, cuando se decidió a competir como candidato de La Libertad Avanza en La Rioja.

Su ascenso viene siendo meteórico de la mano de Javier Milei. De diputado provincial y candidato a gobernador pasó a convertirse en legislador nacional y, desde el comienzo del mandato, presidente de la Cámara de Diputados.

Sobre su futuro político, pero también acerca de la actualidad del Congreso, de su relación con el Presidente y de sus críticas a la vicepresidenta Victoria Villarruel, habla en el quinto capítulo de Cara a Cara, el ciclo audiovisual de entrevistas que se publica de manera semanal en Youtube y la web de Clarín.

-¿Qué significa ser un Menem?

-Soy un Menem desde hace 51 años. Cuando yo ya empecé a tomar uso de razón, Carlos Menem era gobernador de La Rioja. Desde el ’83, más o menos me acuerdo, cuando lo eligen en las elecciones en las que Alfonsín es electo presidente. Desde ahí ha sido una vida muy vinculada a la política, por lo menos hasta el ’99.

-Tu padre, Eduardo, también fue un político importante, como presidente provisional del Senado durante esos años.

-Exacto. Y mi hermano, Adrián, fue unos años diputado también. Para mí forman parte de una etapa muy importante de la Argentina. Yo la defiendo siempre con mucho orgullo, porque me apalanco en los datos, que fueron muy buenos. Después la pesadilla populista volvió y tomó la Argentina en los últimos 25 años.

-¿En algún momento fue algún tipo de carga el apellido?

-No, cuando sos chico, por ahí, a veces en la primaria o en la secundaria, te hacen algún comentario fuera de lo común, sobre tu tío o sobre tu viejo. Hubo de todo: crítica, puteada, felicitaciones. Se te hace carne en algún momento y te la bancás. Tal vez todo eso que viví de chico me ayuda hoy de grande a poder encarar sin ningún tipo de resquemor las situaciones, sean buenas o malas.

Martín Menem: “Villarruel no tiene la agenda de la gente que la votó; Milei sí”

-Milei reivindicó mucho a Carlos Menem, pero no debe haber sido lo mismo ser Menem en los ’80, ’90 que en los 2000…

-La verdad que fue mutando, porque durante los ’90 la Argentina vivió una etapa histórica, un crecimiento del PBI de manera fenomenal. La única etapa de estabilidad en serio que tuvo Argentina hasta que asumió Milei. Antes no tuve ni un momento la posibilidad de ver un país normal, sobre todo después de haber tenido la posibilidad de viajar a otro país y ver que las cosas funcionan: sin inflación, con crédito, con inversión, con ahorro, con la gente que cree en su moneda. Después tuvimos en términos de de vinculación con la gente, altos y bajos, esto forma parte de la vida política.

-Alguna vez definiste a Carlos Menem como un líder y a Javier Milei como un prócer. ¿Podés elegir a uno?

-Acá se cruza el tema de los afectos. Menem fue mi tío, cuando me alejo de la parte familiar lo reconozco como un enorme líder y lo admiro por lo que hizo desde un partido que ideológicamente atrasaba y él llevó hacia la estabilidad económica. Hizo un milagro desde el peronismo. Milei hizo un milagro porque no tenía nada: en esta mesa nos sentábamos todos los de La Libertad Avanza y nos sobraba lugar.

-¿El camino que ustedes están llevando adelante desde 2023 es parecido a aquel proceso de los ’90?

-Tiene muchas cosas parecidas, pero creo que es más ambicioso el proyecto que está llevando adelante el presidente Milei. En los ’90, la economía crecía y tenía déficit, pero se apalancaba en el crecimiento futuro. Esto de estar en superávit permanente durante los cuatro años del gobierno de Milei, te da más robustez y te permite podés estar más preparado para cualquier tipo de shock, como el que por ejemplo estamos viviendo ahora con la situación en el estrecho de Ormuz. En el mundo se preguntan cómo está resistiendo tan bien Argentina cuando antes hubiera estado por el aire. Hoy se mantiene firme.

-¿Fueron aprendiendo la gestión en el durante, corrigiendo?

-Yo creo que se aprendió mucho en términos de gestión, porque si bien alguien puede tener las ideas y el diagnóstico muy claros, la gestión se hace camino al andar. Cuesta mover una estructura gigante como es el Estado cuando tenés adentro intereses que van en contra del Gobierno, como la gran cantidad de empleados con ideología que han trabado en el camino muchísimos avances producto de la burocracia estatal.

-¿Tenés identificado algún error en este proceso?

-Creo que podríamos haber sido un poco más incisivos o persuasivos en términos de comunicación. Hemos perdido algunos debates públicos que no tienen nada que ver con la realidad. Han instalado cosas, como por ejemplo, con la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Todo el mundo hablaba de la ley de tierras y decía que iban a venir los extranjeros a quedarse con los recursos cuando eso nunca estuvo en el texto de la ley. Si empiezo a enumerar capítulo por capítulo, instalaron cuestiones que nada tienen que ver.

Martín Menem, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

-Te copan la agenda, te instalan una mentira. Como pasó con otras tantas, por ejemplo universidades, el Garrahan o discapacidad. En el caso del Garrahan, es muy llamativo lo que hicieron. Instalaron un problema que nunca existió cuando tenés al hospital en el mejor momento de su historia. Por decirte un dato: estaban suspendidos los vuelos en helicóptero: los nocturnos desde 2015, y los diurnos también, desde 2021. Durante este Gobierno volvieron los vuelos diurnos el año pasado, y desde hace unas semanas pueden aterrizar en el helipuerto y se simplifica el tratamiento., simplifican muchísimo el el tratamiento. El kirchnerismo vive e instaló una realidad paralela.

-¿No falta sensibilidad y tacto en algunos casos? ¿Como la discusión por el financiamiento universitario?

-¿Qué sensibilidad tenía Massa cuando recortó $ 70.000 millones en 2023 para las universidades públicas? Yo no vi a ningún kirchnerista peleando por ese recorte, que fue el más violento de la historia. ¿Qué sensibilidad tenía el kirchnerismo cuando en 2023 hubo una inflación de 211% y a la discapacidad le ajustó un 120, con lo cual perdieron casi un 50% de ingresos los prestadores y todos los servicios accesorios de discapacidad. La sensibilidad nuestra es haber bajado la pobreza del 57% al 28%, ¿hay algo más sensible que eso? Por ese lado no nos van a correr.

-¿Por qué les está costando tanto sacar leyes adelante?

-No comparto esa visión. Creo que hemos sacado una innumerable cantidad de leyes.

-Pero no tantas como en 2024 cuando tenían menos diputados y senadores que ahora.

-Con la nueva mayoría tenemos ocho meses en los que sacamos el primer presupuesto con superávit, la reforma laboral e Inocencia Fiscal I. Y desde Diputados logramos aprobar Inocencia Fiscal II y la reforma de la carta orgánica del Banco Central. Es verdad que antes fueron un montón, pero ahora también salen leyes.

-¿Están los votos para aprobar la reforma política?

-Yo soy optimista. La reforma política debería salir. Creo que más del 90% de los argentinos está harto de ir a votar. Si mantenés las PASO, en algunos distritos tendrían que ir a votar seis veces en el año. Me parece una locura, habiendo votado hace dos años. Encima son más de 250 millones de dólares que salen del bolsillo de los contribuyentes, para que los partidos diriman su propia interna. Hay una desconexión ahí de la política con las necesidades de la población, y creo que la mayoría de los diputados y senadores deberían avanzar en la eliminación de las PASO y en la reforma del sistema político.

Martín Menem, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

-Faltan 11 meses para las PASO. ¿Es momento de cambiar el sistema electoral?

-Sí, mientras sea durante este año, sí, es correcto. No estaría bueno modificar las normas entrado el año que viene, porque ya tenés todo un esquema operativo, que incluye el Correo, el Ministerio del Interior, el Renaper y demás. Si hay modificación, debería salir este año.

-¿El Presupuesto 2027 va a avanzar?

-También soy optimista. Va a ser el segundo seguido en los cuatro años de presidencia. Nadie le da valor a tener la casa ordenada, una economía previsible, con la economía creciendo. Y a la señal que representa, tanto para los argentinos como para los inversores extranjeros, que el presupuesto que manda el Poder Ejecutivo tenga superávit financiero y que se puedan pagar los intereses de la deuda sin emisión monetaria. Son cambios estructurales que van a quedar en la Argentina en el tiempo. Es un logro fenomenal del Presidente.

-En el Presupuesto 2026 proyectaron una inflación del 10% anual que, se prevé, va a superar el 30% de punta a punta. ¿Fue un error de cálculo?

-El Presupuesto proyectó una inflación y salió otra porque hubo ataques especulativos de parte de la oposición. Acordate que se organizaron en el Congreso y mandaron proyectos de ley que volteaban directamente el equilibrio fiscal, que le decían al gobierno, “Señor, usted tiene que pagar lo que no tiene”. O sea, apuntaban al corazón de nuestro programa económico. Fue un ataque similar al que le intentaron hacer en su momento a Macri con las 14 toneladas de piedra que tiraron, con el agregado que también lo intentaron hacer en los mercados.

-¿No lo chicanean demasiado a Macri cuando le recuerdan el tema de las piedras o dicen que no ajustó todo lo que debió?

-No, el el ingeniero Macri intentó un camino, y por ahí la sociedad no estaba preparada en ese momento para tomarlo. Después volvió al poder esa banda de delirantes del kirchnerismo. Los escucho hablar de economía a esos tipos, que prendieron fuego la casa y hoy te dicen como la construirían. Vieron lo que hizo Cristina…; porque en realidad no fue Alberto, que fue su títere porque a ella no le daban los números para ser candidata. Estropearon la Argentina, la recibieron con inflación del 50% y la entregaron con 211%, aumentaron la pobreza, aumentaron la indigencia, metieron de nuevo todo tipo de control de cambio y restringieron las libertades, se nos cagaron de risa cuando encerraron a la gente y ellos estaban de joda en Olivos, se vacunaron primeros… Lo que había propuesto Cambiemos no estaba mal, yo creo que ahora la gente entendió que el kirchnerismo fue una catástrofe.

-¿El acuerdo que se trabaja con el PRO va a ser en todo el país? ¿O se trabaja distrito por distrito?

-Como objetivo principal, tenemos la reelección del Presidente, que es la única manera de blindar esta transformación. Que reelija porque es nuestro gran referente y es el único que puede sostener esta realidad, que antes era diagnóstico y hoy son números o factos, como dicen los pibes. Vamos a trabajar distrito por distrito para ver cuál es la mejor opción para dejar el populismo atrás.

Martín Menem, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

-¿Puede haber en la ciudad de Buenos Aires una mejor opción libertaria que del PRO, que gobierna desde 2007?

-Eso es algo que no estoy yo habilitado para transmitirlo. La idea principal es dejar al kirchnerismo atrás.

-En Diputados la oposición avanzó con el debate sobre morosidad. ¿Qué piensa del tema?

-La morosidad ya frenó esa subida que tuvo, está estable y va a empezar a descender. Los bancos ya han refinanciado más de un millón de de créditos que habían sido tomados. Las Fintech, de 2.400.000 personas ya está regularizando a 2.200.000. Es un proceso. Recordemos que la Argentina no le daba crédito a nadie. Cuando llega Javier a la presidencia, solamente el 3% proporcional del PBI estaba otorgado en créditos. Hoy está por arriba del 10%. Tuvo una expansión monumental el crédito. Los países que progresan, progresan con crédito. ¿Pero qué pasaba? Los bancos no estaban acostumbrados a prestar, no sabían lo que era prestar. ¿Qué hacían? Solamente le prestaban al Estado. Es una situación que se va a regularizar, que se va a normalizar, pero también, como todo cambio, necesita tiempo. Y el tiempo siempre juega a nuestro favor. La economía crece y seguramente vamos todos los días a estar un poquito mejor que el día anterior.

-Los diputados cobran entre ocho y nueve millones pesos por mes, en bruto, ¿es mucho o es poco?

-Cobran seis millones y pico, en neto. Proporcionalmente, desde la vuelta a la democracia, deben ser los salarios más bajos. Yo la única comparación que tengo es con el Senado.

-En el Senado cobran hasta $ 13 millones en bruto…

-Yo no administro el Senado. En Diputados hemos hecho un régimen muy austero en todos los sectores de la Cámara. Dimos de baja el contrato de Diputados TV, que era de casi un millón de dólares por año; vendimos el 40% de los vehículos que estaban de más, los rematamos y está el dinero colocado en un plazo fijo; eliminamos los salones VIP que tenían todos los diputados cada vez que viajaban; y hemos reducido la cantidad de pasajes que tenían. Había 5.600 personas en la Cámara de Diputados cuando me tocó ingresar y me eligieron como presidente, y hoy hay menos de 4.000 por los recortes. Había gente que no iba a trabajar y cobraba sueldos en Nueva York o en Australia.

-¿En el Senado no pasa lo mismo?

-Vos pensá que desde 1983 a 2023 los senadores y diputados tuvieron el mismo régimen de sueldos. Yo me tengo que ocupar de acá, de mi lado.

Martín Menem, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

-¿Te toca hablar con Victoria Villarruel?

-He hablado en alguna oportunidad por algunos temas parlamentarios, pero en los últimos meses no he tenido contacto.

-¿Sería mejor desde lo institucional tener una relación más amable que la que tiene la vicepresidenta con el Gobierno?

-Sería más razonable, pero bueno, por los hechos, uno ve que tiene otra agenda. Al Presidente lo votaron para hacer lo que está haciendo. La vicepresidenta no tiene la agenda de la gente que la votó. O sea, hay una disociación ahí. La votaron para una cosa y hace y dice otra totalmente distinta. No forma parte del Gobierno, no comparte nuestra agenda transformadora.

-¿Te moviliza más una candidatura en La Rioja o ser compañero de fórmula de Milei en 2027?

-En La Rioja fui candidato a gobernador en 2023 porque fundamos La Libertad Avanza, ahí tiene su origen el partido. No es tiempo de hablar de candidaturas. Tenemos una tarea todos que cumplir. Yo creo mucho en Dios, que me va a poner en el lugar que tenga que estar. No me desvela donde, sino ver cómo vamos cambiando la realidad y cómo le va a servir a la Argentina de los próximos años.

-¿Respaldás al Presidente cuando agravia e insulta a la prensa o a políticos opositores?

-Banco al Presidente al 100%. Lo han agraviado en términos personales, dijeron cuanta barbaridad han podido. Mienten, mienten, mienten, entonces bánquensela. El Presidente reacciona ante una mentira, que lastima. Antes un periodista decía una barbaridad de alguien y ese alguien lo único que podía hacer era mandar una carta documento e iniciar un juicio a tres o cuatro años, o lograr una rectificación chiquita en algún medio de comunicación. Hoy te contesta en el momento, te habla de igual a igual. Han perdido el monopolio del micrófono y de la información.

-¿Hay internas en el Gobierno? ¿Es mito o realidad?

-Yo creo que se hace un mundo de la interna. En la mesa en la que se toman las decisiones, a veces lo que yo digo está bien, y a veces no me dan ni bola. Gracias a Dios pensamos distinto en esa mesa, porque cuando pensás distinto tenés la posibilidad de escuchar todo tipo de opiniones para después avanzar en la decisión más correcta. No hay interna en el Gobierno, pero si eso es una interna, bienvenida.

Su actividad como emprendedor y el mensaje que les bajó a los inversores

En el último encuentro del Iaef, en Iguazú, Martín Menem les transmitió a los empresarios presentes un pedido para que se animen a invertir más allá de la coyuntura política y electoral.

“Yo soy emprendedor. Empecé en 1998 con el tema de los suplementos dietarios y hoy empleó a 78 personas. Lo dije porque yo estoy haciéndolo y porque lo hice incluso en las mejores condiciones”, sostiene.

Y añade, en esa línea: “Argentina tiene que dar un paso adelante. Y para garantizar eso hay que sacar la incertidumbre que genera la oposición. Los que apuesten hoy van a ser los más beneficiados”.

Por afuera de su actividad en Diputados, a Menem le queda poco tiempo libre. “Antes de entrar en política, tenía la posibilidad de viajar, de compartir más tiempo con mis hijos. Hoy se corta todo eso, en términos personales es muy agresiva la política“, relata, mientras que reconoce disfrutar de “poder tener algún rato libre y tirar algo a la parrilla para comer con amigos”.

Menem dice que sus amigos son los de siempre, pero asegura que en estos tiempos en la política “construyó vínculos de confianza”, lo que valora en un “mundo tan áspero y de tanto barro como este”. Y que en la Cámara de Diputados conversa con todos, incluso con el peronismo, más allá de las diferencias ideológicas.

Fuente: www.clarin.com

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